Los ataques de ACV derivan de factores que podemos prevenir

El 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del ACV. El ataque cerebral es una afección causada por la súbita pérdida de flujo sanguíneo cerebral (isquémico) o por el sangrado (hemorrágico) dentro de la cabeza. Los ataques cerebrovasculares son la segunda causa de muerte en Argentina y la primera causa de discapacidad permanente en adultos. El 90% de los casos se asocia a factores de riesgo controlables y tratables.

El Ataque o Accidente Cerebrovascular (ACV), también llamado Enfermedad Vascular Cerebral (EVC), se define como una enfermedad cardiovascular que afecta los vasos sanguíneos que suministran sangre al cerebro. Ocurre cuando estos vasos, que conducen oxígeno al cerebro, se rompen o se obstruyen por una embolia sanguínea o una trombosis. Como consecuencia, parte del cerebro no recibe flujo.

Esta situación puede provocar que las neuronas se debiliten o mueran, ya que sin oxígeno las células nerviosas no pueden funcionar. Las partes del cuerpo controladas por las regiones del cerebro afectadas, consecuentemente, también dejan de funcionar.

Los efectos de un ataque cerebral son a menudo permanentes, ya que las células cerebrales muertas no se pueden reemplazar.

Afortunadamente, por medio del reconocimiento temprano de los signos de un ataque cerebral y la búsqueda inmediata de atención médica se pueden reducir considerablemente las posibilidades de muerte y discapacidad.

Existen dos tipos de ACV: isquémicos y hemorrágicos. Según el Ministerio de Salud, el 75 por ciento de los ACV se producen por eventos de tipo isquémico y ocurren debido a la formación de obstrucciones en las arterias que nutren el cerebro. Los de tipo hemorrágico, en tanto, provocan sangrados en el interior del cerebro o las capas que lo rodean.

Los ataques cerebrovasculares son la segunda causa de muerte en Argentina y la primera causa de discapacidad permanente en adultos. Tiene una incidencia cercana a 126.000 casos al año en el país, lo que significa que ocurre un ACV cada 4 minutos. El dato oficial que se desprende de la cartera de Salud nacional es que en la Argentina mueren 18 mil personas por año a causa de un ACV.

Algunos de los síntomas que pueden presentarse son:

– Adormecimiento de una parte del cuerpo (la mitad de la cara, un brazo o una pierna);
-dificultades para hablar y comprender;
-pérdida total o parcial de la visión;
-dificultad para caminar o pérdidas del equilibrio y coordinación;
-fuertes dolores de cabeza (más intensos que una migraña corriente).

Para reconocer si se trata de un ACV, podés pedir a la persona que sonría, levante ambos brazos y repita una frase simple, observando si tiene dificultades para cumplir con alguna de estas consignas.

Para ayudar a una persona que sufre un ACV hasta la llegada de los médicos, debés evitar que se quede dormida, no suministrarle fármacos que puedan bajarle la presión y, en el caso de los diabéticos, controlarle el nivel de glucosa en sangre.

Factores de riesgo relacionados con el estilo de vida
Sobrepeso u obesidad
Inactividad física
Episodios de consumo muy elevado de alcohol
Consumo de drogas ilegales, como cocaína y metanfetaminas

Factores de riesgo médicos
Los valores de la presión arterial son mayores de 120/80 milímetros de mercurio (mmHg)
Tabaquismo o exposición al humo de segunda mano
Nivel de colesterol alto
Diabetes
Apnea obstructiva del sueño
Enfermedades cardiovasculares, como insuficiencia cardíaca, defectos cardíacos, infección cardíaca o ritmo cardíaco anormal
Antecedentes personales o familiares de accidente cerebrovascular, ataque cardíaco o accidente isquémico transitorio.