Día de la lucha contra el Cáncer Infantil: un diagnóstico temprano puede ayudar a su curación

Muchos casos de cáncer pueden prevenirse y tratarse a tiempo, siempre y cuando estemos atentos a los signos que puede presentar esta enfermedad en los chicos. Te contamos qué señales debés tener en cuenta para abordar esta enfermedad con tiempo.

Aquí te presentamos las principales señales del cáncer infantil. Si las detectas, no dudes en llevarlo al médico:

Cambios en su piel: van desde la palidez, moretones o sangrados sin causa aparente.

Dolores en el cuerpo: suelen ser en los huesos y pueden abarcar todo el cuerpo. También puede sufrir dolor de cabeza persistente y progresivo, acompañado de vómitos matutinos que empeoran con el paso del tiempo.

Inflamación: se presentan masas o inflamaciones a nivel abdominal que pueden ser indoloras, sin fiebre o sin otros signos que señalen una infección. Estos suelen aumentar de forma progresiva.

Pérdida de peso: acompañada de fiebre, tos persistente, dificultad para respirar y/o sudoración nocturna excesiva.

Cambios en los ojos: estos se presentan con la pupila blanca, sufre de alteraciones de la visión como estrabismo, pérdida visual, o inflamación alrededor de los ojos.

 

Recuerda que si se detecta a tiempo, el cáncer es tratable y curable.

Preguntas frecuentes sobre el cáncer infantil aportadas por la Organización Mundial de la Salud

¿Qué incidencia tiene el cáncer infantil?
El término «cáncer infantil» generalmente se utiliza para designar distintos tipos de cáncer que pueden aparecer en los niños antes de cumplir los 15 años. El cáncer infantil es poco frecuente, pues representa entre un 0,5% y un 4,6%* de la carga total de morbilidad por esta causa. Las tasas mundiales de incidencia oscilan entre 50 y 200 por cada millón* de niños en las distintas partes del planeta.

¿Cuáles son los tipos de cáncer infantil más frecuentes?
Las características de la enfermedad en la niñez difieren considerablemente de las observadas en enfermos pertenecientes a otros grupos de edad. En general, la leucemia representa alrededor de una tercera parte de todos los cánceres infantiles. Los otros tumores malignos más comunes son los linfomas y los tumores del sistema nervioso central. Existen varios tipos tumorales que se dan casi exclusivamente en los niños, como los neuroblastomas, los nefroblastomas, los meduloblastomas y los retinoblastomas. En cambio, el cáncer de mama, el cáncer de pulmón, el cáncer de colon y el cáncer anorrectal, que suelen afectar a los adultos, son extremadamente raros en los niños.

¿Cuáles son los factores de riesgo?
Hasta la fecha se han identificado tan solo unos pocos factores de riesgo en relación con el cáncer infantil, entre ellos las radiaciones ionizantes y la toma de dietilestilbestrol durante el embarazo (una hormona que ya no se utiliza como tratamiento). Algunos cánceres infantiles también guardan relación con la constitución genética, como sugieren las diferencias en las tasas de incidencia entre poblaciones étnicamente distintas. La predisposición individual, por razones genéticas, también puede ser un factor decisivo. Algunos estudios sugieren que ciertos virus como el EBV, el virus de la hepatitis B, el virus del herpes humano o el VIH también pueden incrementar el riesgo de padecer determinados cánceres infantiles.

¿Es posible la detección precoz del cáncer infantil?
La mayoría de los cánceres infantiles inicialmente presentan signos y síntomas inespecíficos, lo que puede hacer que se detecten en fases ya avanzadas. En los países de ingresos altos, donde los niños suelen estar sometidos a una estrecha vigilancia tanto médica como parental, las posibilidades de una detección precoz son mucho más elevadas. En cambio, en los países de escasos recursos existen además otros obstáculos adicionales que dificultan una detección precoz, como la falta de acceso a los servicios de salud y la escasez de medios de diagnóstico.

¿Qué posibilidades de curación tiene el cáncer infantil?
En los países de ingresos altos, aproximadamente el 80% de los niños con cáncer sobreviven durante cinco años o más después del diagnóstico. La mejoría de estos resultados ha dado lugar a un creciente número de supervivientes a largo plazo que necesitan tratamiento y atención complementarios. El pronóstico es bastante peor para los niños con cáncer de los países de ingresos bajos y medianos, y ello por varios factores, tales como: el diagnóstico tardío del cáncer, que conlleva niveles más bajos de eficacia de los tratamientos; las carencias de los hospitales, desprovistos de los medicamentos y suministros adecuados; el padecimiento de otras enfermedades en el paciente; y la falta de conocimientos sobre el cáncer entre los dispensadores de atención primaria. Además, los tratamientos quedan simplemente fuera del alcance de muchos padres de entornos de escasos recursos que tendrían que pagar los gastos médicos de su propio bolsillo.