Conmemoramos el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino

El 26 marzo de cada año se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino a modo de establecer acciones de concientización e información sobre la importancia de efectuarse controles ginecológicos para evitar enfermedades.

El cáncer cérvico-uterino es la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres entre los 35 y 64 años a nivel mundial. En la Argentina, se diagnostican alrededor de 4.000 nuevos casos por año. El riesgo de padecer cáncer de cuello uterino se puede reducir gracias a la prevención.

El Virus del Papiloma Humano (VPH o HPV por sus siglas en inglés) es el causante del 100% de casos de cáncer cérvico uterino. Se calcula que 8 de cada 10 personas sexualmente activas tuvo o tendrá contacto con algún tipo de VPH alguna vez en su vida. En la mayoría de los casos el organismo controla la infección. Sólo un pequeño porcentaje, causados genotipos de alto riesgo, pueden evolucionar a lesiones precancerosas o cáncer.

El cáncer cérvico uterino afecta principalmente a mujeres de escasos recursos, con bajo nivel educativo y cuya cobertura de salud es en el sistema público. Muchas de ellas no saben que existe una prueba para detectarlo o tienen dificultades de acceso al sistema de salud.

La vacunación contra el VPH puede prevenir un 80% de los casos de cáncer cervicouterino. Todos los niños y niñas de 11 años pueden acceder a la vacuna gratuita en todos los centros de salud y vacunatorios del país.

Recomendaciones fundamentales de la OMS

-La Organización Mundial de la Salud recomienda administrar a las niñas, entre los 9 y los 13 años, dos dosis de la vacuna contra los papilomavirus humanos (PVH) para prevenir la infección por estos virus causantes del cáncer cervicouterino en la mayoría de los casos. Se ha demostrado que la pauta de dos dosis de la vacuna resulta igual de eficaz que la actual de tres. Se estima que este cambio facilitará la administración de la vacuna. También reducirá el costo de esta, que es especialmente elevado para los países de ingresos bajos y medianos, en los que los presupuestos nacionales de salud son limitados, pero la necesidad de una vacuna contra los PVH, muy grande. Vale aclarar que en Argentina, con el propósito de disminuir la propagación del virus, se incorporó al calendario oficial la vacunación también para los varones de 11 años (nacidos a partir del año 2006, no con anterioridad).

Utilizar las pruebas de detección de PVH como método de cribado para prevenir el cáncer cervicouterino. Con las pruebas de detección de PVH, la frecuencia del cribado disminuirá. Si el resultado de la prueba de detección de PVH es negativo, la mujer no tendrá que someterse de nuevo a la prueba al menos durante cinco años, aunque sí deberá repetirla antes de que transcurran diez años. Teniendo en cuenta el costo de otros tipos de pruebas, este método supondrá un importante ahorro para los sistemas de salud.

El PAP: el Test de Papanicolaou es una manera sencilla y efectiva de prevenir el cáncer cervicouterino. El PAP detecta lesiones en el cuello del útero, lo que permite tratarlas antes de que se conviertan en cáncer. Se recomienda que las mujeres se realicen el PAP anualmente a partir de los 18 años, o bien, a partir del inicio de las relaciones sexuales.

Difundir información de forma más amplia. La OMS recomienda que, en lugar de centrar la atención en promover la realización de pruebas de cribado a las mujeres mayores de 29 años, se establezca una comunicación con un público más amplio: adolescentes, padres, educadores, líderes y profesionales de la salud a todos los niveles, de modo que las mujeres reciban información en todas las etapas de su vida.

Se calcula que al menos un millón de mujeres del mundo entero padecen cáncer cervicouterino, y muchas de ellas no tienen acceso a servicios de salud que las orienten sobre las medidas de prevención y les ofrezcan tratamientos curativos o paliativos.

Combatir las desigualdades

En los últimos 30 años las tasas de cáncer cervicouterino han disminuido considerablemente en gran parte del mundo desarrollado, sobre todo gracias a los programas de cribado y tratamiento. Sin embargo, durante el mismo periodo, esas tasas han aumentado o se han mantenido en los mismos niveles en los países en desarrollo, por lo general debido al acceso limitado a servicios de salud, a la falta de concienciación o a la ausencia de programas de cribado y tratamiento. Las mujeres con necesidades básicas insatisfechas corren mayor riesgo de padecer cáncer cervicouterino invasivo.